Se puede escribir mucho sobre la utopía, sobre aquello que se queda en el mundo de los sueños y por lo tanto de lo imposible. Soñamos con la justicia, con que llegue un tiempo en que todos seamos iguales y, por favor, no estoy hablando ni de comunismo ni de ningún tipo de ideología que con el paso del tiempo se han contaminado con la corrupción, no, hablo de algo que es común a todos los seres humanos, la justicia, el derecho a la libertad, a la vida digna, a no ser explotado, con el derecho igualitario a la educación, a la vivienda, a la sanidad.


Hablo del derecho a no padecer guerras, ni las justas ni las injustas, ni las preventivas ni las no preventivas, hablo del derecho de los seres humanos a vivir con la única preocupación de sus vidas, de sus familias, de su salud, de su trabajo y poco más.

Algo tan simple como esto se ha convertido en una utopía, ¿no es triste?. Soñar se ha convertido en el deporte de los locos, de los absurdos, de los que no se amoldan al sistema establecido. Soñar no es práctico porque cuando sueñas sufres y terminas sintiéndote un bicho extraño en medio de un mundo lleno de personas pragmáticas, amoldadas al sistema.

Pongo aquí una canción (La Canción del Elegido) que habla sobre la utopía, es una canción del gran Silvio Rodriguez cuyas letras son todo un enigma para muchos pero que cuando son escuchadas con atención por lo menos en mi caso, siento emociones, comienzo a soñar con lo imposible, sueño con ser ese elegido que busca la paz y el amor a cañonazos de esperanza sabiendo que “lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida”…

No sé, quizás alguno de vosotros quiera hablar del significado de esta canción, habla de un personaje que luchó en Cuba, durante la revolución, Abel Santamaría y que murió luchando por sus ideales en el asalto al cuartel de Moncada. Seguro que si ahora levantara la cabeza y viera en qué acabaron sus ideales y su lucha se llevaría una tremenda decepción pero ¿veis?, volvemos a hablar de la utopía. Hay gente en la historia que ha muerto por ella, ¿morirías tú?

Ya dijo Bertolt Brecht:

Hay hombres que luchan un día y son buenos,
hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos
pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

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(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 19/01/2009)