Necesito decirte que te quiero

Necesito decirte que te quiero, pero no, no es tan simple,

Es que te quiero ¿lo entiendes?, no sé pero creo que no llego,

Creo que no acierto a explicarte todo lo que siento,

Que cada letra que componen estas palabras no pueden contener todos los sentimientos.


Te quiero porque me haces sentir vivo

Te quiero porque me enseñas no solo a mirar, sino también a comprender

Te quiero porque siempre esperas de mí, porque no dejas que me duerma

Porque estimulas mis sentidos para estar siempre activo.


Te quiero porque te siento parte de mí, dentro de mí,

Te quiero porque mis lágrimas caen por tus mejillas

Porque tus sonrisas se dibujan en mis labios

Te quiero porque las estrellan se apartan a tu paso

Indicando el camino que debo seguir.


Te quiero porque eres fuerza y ternura,

Porque eres viento y marea, noche, madrugada y amanecer,

Te quiero porque iluminas la vida con tus ojos

Porque miras con la sencillez de tu profundo y complejo corazón,


Te quiero porque cuando no estás mi corazón se queda en los huesos

Mis venas se inundan de agua salada del mar muerto

Porque tu ausencia seca mi alma y me deja desnudo ante la oscuridad.


Te quiero ¿lo sabes?, ¿lo entiendes?, te amo con locura

Creo que no puedo explicarlo, siento que no me alcanzan las palabras

Y cuando más te quiero más siento el miedo de tu ausencia…


Te quiero mi vida y soy egoísta, lo sé, pero te quiero

Porque eres parte de mí y sin ti mi vista no tendría horizonte

Mi camino estaría inundado de lágrimas,

Porque sin ti, mi amor, sin ti dejaría de existir.


Sí mi amor te quiero pero siento que no encuentro las palabras,

Quien fuera poeta, quien fuera un dios poderoso para poder llegarte,

Tenerte, sentirte, olerte, palparte y simplemente amarte.

Hoy, una vez más necesito decirte que te quiero.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 18/07/209)

Esta canción tiene casi veinte años (¡uy! parece que voy a cantar “Libre” de Nino Bravo), pero no, no es mi intención. Hoy me apetecía poner una canción que estuvo presente en mi Blog de La Comunidad.

Es una canción que habla del desamor, de brasas que se apagan, de la apatía y la rutina que comienzan a dominar una relación, una en la que ya no se consigue provocar sonrisas en la persona que comparte nuestra vida, donde compartir se ha convertido en un acto reflejo, donde el corazón ya no late, solo sobrevive. Una preciosa canción de Joaquín Sabina, de su disco “Fisica y Química”, nada menos que del año 1992, (¡cómo corre el jodido tiempo!) y cuyo título es “Amor se llama el juego”.


Amor se llama el juego (Joaquin Sabina/1992)

Hace demasiados meses
que mis payasadas no provocan tus
ganas de reir.
no es que ya no me intereses
pero el tiempo de los besos y el sudor
es la hora de dormir.


Duele verte removiendo
la cajita de cenizas que el placer
tras de si dejó,
mal y tarde estoy cumpliendo
la palabra que te dí cuando juré
escribirte una canción.


Un dios triste y envidioso
nos castigó
por trepar juntos al árbol
y atracarnos con la flor de la pasión
por probar aquel sabor.


El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez más rotos
y cada vez más tú
y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.


Ni inocentes ni culpables
corazones que desbroza el temporal,
carnes de cañón.
no soy yo, ni tú, ni nadie,
son los dedos miserables que le dan
cuerda a mi reloj.


Y no hay lágrimas
que valgan para volver
a meternos en el coche
donde aquella noche en pleno carnaval
te empecé a desnudar.


El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez más rotos
y cada vez más tú
y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.

Anhelo tu cuerpo

Siempre amanezco con los brazos cruzados, casi dormidos de tanto que abrazan la sombra de tu cuerpo, la ilusión de tu presencia mientras suspiro, porque te anhelo.

Hablar contigo, reír contigo, sentir tu respiración cuando duermes, cuando piensas o cuando te ausentas al oscuro mundo de tus fantasmas y recuerdos, porque te anhelo.

Nada hay como tus besos, como tus miradas y tus deseos, nada existe más inmenso que la voz dulce de tu corazón mientras acaricias mi pelo, porque te anhelo.

Y mientras tanto me sumerjo en el frondoso bosque de los recuerdos, con la luz entre las hojas que me anuncia tu espíritu entre los árboles, porque te anhelo.

Porque te quiero, te sueño, te hablo, te pienso, te escribo, te construyo y te recuerdo, porque te imagino, te veo, te siento, te amo, te necesito y te deseo… ¿por qué? porque te anhelo.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 06/02/2009)