Es triste la clase política pero más triste aún es lo insensibilizados que estamos los ciudadanos ante los desmanes, corrupciones, abusos y demás vergüenzas de nuestros líderes políticos.

Doctor Montes del Hospital de Leganés

Me sobrecoge en especial y por poner un ejemplo cómo unos líderes con oscuros, turbios y egoístas intereses pueden desprestigiar, calumniar y al final despedir de su empleo a un Doctor, el Doctor Montes del hospital de Leganés.

Ha quedado probado que se le acusó aún a sabiendas que la acusación era falsa y que por lo tanto no había “asesinado” a 400 personas.

Un mediocre y prepotente como el Sr. Lamela, anterior consejero de Sanidad de la “lideresa” Esperanza Aguirre se propuso destruir la carrera de este Doctor y de su equipo y ahora ha quedado demostrado que ninguna acusación era cierta.

¿Dónde están las disculpas?, ¿dónde están las dimisiones?, ¿qué dicen ahora esos miserables como Losantos, Pedro J. Ramírez, José Luis Rodríguez, Cesar Vidal y otros que lo llamaron entre otras cosas Doctor Muerte o nazi?

Yo he vivido a muchísima menor escala lo que significa que te vilipendien, que te difamen con falsedades y calumnias y sé lo duro que es el daño personal, profesional y emocional que provoca y lo que cuesta rehacerse después de ser calumniado. Ya conocemos el dicho: “Calumnia que algo queda”.

Pues bien, la opinión social está anestesiada, parece como si el exceso de morfina estuviera inyectado en esta sociedad que mira esta noticia como un hecho más o menos interesante pero que no mueve ni un solo voto, ni una sola protesta, ni una mínima muestra de solidaridad. Los mismos que cometieron estas injusticias vuelven a ser votados como si nada hubiese pasado.

¡Qué pena!, parece que todo vale y los que difaman, poderosos e influyentes donde los haya pueden salir indemnes ante un hecho tan grave como este.

Me da la sensación que esos políticos corruptos nos tienen sedados con ingentes cantidades de mentiras y de obras públicas, casi al borde de la muerte, asesinando nuestro propia libertad de pensar.

(Publicado en “La Comunidad” del El País bajo el nombre de Noah el 23/06/2009)