Luchar, luchar y luchar, mirar siempre hacia adelante, desterrar de nuestro pensamiento a aquellos que nos fallaron y decepcionaron.

Solo cabe fijar nuestros ojos en la delgada y fina línea del horizonte donde solo se junta el presente con el futuro, donde el pasado ya no es, donde habita y habitará siempre la esperanza.

(Publicado en “La Comunidad” de El Páis bajo el nombre de Noah el 09/02/2009)

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¿Y si el mañana no llegara? Hoy no veo mañana ni ayer tampoco lo vi. Si el mañana no llegara no tendría mayor efecto que el de un grano de arena que desapareciera entre las sandalias de cualquier caminante. Alguna exclamación, algún pensamiento triste pero la vida sigue, los trenes tienen que llegar a su destino y una vez abandonan una estación ya no vuelven a pensar en ella porque es una pérdida de tiempo, porque no se puede arreglar nada, porque la tristeza y la nostalgia no son buenas compañeras de viaje, porque cada uno lleva su propia carga…

¿Y si el mañana no llegara? No volvería a salir el sol, no volvería a nevar y cubrir de inaudito blanco polar los paisajes grises y rojizos de la ciudad. No volvería a saludar ninguna montaña, no volvería a escuchar la melodía de una triste canción, no volvería a sentir el sabor y olor de la vida que alguna vez debió existir y que desapareció sin dejar rastro. Si el mañana no llegara el espíritu descansaría para no ser un incómodo recuerdo en la memoria de las estrellas.