Anhelo tu cuerpo

Siempre amanezco con los brazos cruzados, casi dormidos de tanto que abrazan la sombra de tu cuerpo, la ilusión de tu presencia mientras suspiro, porque te anhelo.

Hablar contigo, reír contigo, sentir tu respiración cuando duermes, cuando piensas o cuando te ausentas al oscuro mundo de tus fantasmas y recuerdos, porque te anhelo.

Nada hay como tus besos, como tus miradas y tus deseos, nada existe más inmenso que la voz dulce de tu corazón mientras acaricias mi pelo, porque te anhelo.

Y mientras tanto me sumerjo en el frondoso bosque de los recuerdos, con la luz entre las hojas que me anuncia tu espíritu entre los árboles, porque te anhelo.

Porque te quiero, te sueño, te hablo, te pienso, te escribo, te construyo y te recuerdo, porque te imagino, te veo, te siento, te amo, te necesito y te deseo… ¿por qué? porque te anhelo.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 06/02/2009)