Lágrimas que cicatrizan el alma

Cuando las lágrimas dejan de brotar, gastadas y agotadas, casi secas tras tanto tiempo de inundar las mejillas, cuando los ojos comienzan poco a poco a levantar la mirada, cuando los pensamientos dejan de ser como el presente y comienzan a imaginar con el interrogante de la esperanza es entonces cuando descubres que te puedes apartar, es cuando se comienza a superar, es por fin el momento cuando te empiezas a levantar.

Cuando el espejo refleja la imperfección de lo que somos, cuando el amor aguanta a pesar del dolor o cuando el inapelable desamor dicta la ultima sentencia del adiós es cuando comenzamos a tolerar, sin pensar en más dolor y tristeza que la certeza de no poder volver atrás.

Cuando arrancas el último recuerdo, cuando entierras el último sentimiento, cuando en el mar de tu corazón quedan sepultados de coral los barcos hundidos de tus deseos es cuando consigues olvidar el más pequeño de tus sentimientos.

Y cuando por fin sientes que todos somos iguales, que todos sentimos, que los que sufrimos hicimos sufrir, que aquellos que lloramos, hicimos llorar, que aquellos que perdimos parte de nuestros sueños también algo hicimos perder a los demás es entonces cuando casi sin poderlo evitar dejamos que nuestro corazón comience a perdonar.

Para todos los que sin quererlo ni buscarlo sufrimos el desengaño en la ilusión, para aquellos que como yo resbalamos en la inocencia del amor frustrado como si fuera un simple desliz, para todos nosotros que mantenemos ardiendo, a pesar de todo, las llamas de la emoción, os convoco valientes, decididos, sin miedo al fracaso a la logia de los corazones solitarios del clan de la cicatriz.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 14/02/2009)

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Cyrano el 30/07/2007)