Poemas


Necesito decirte que te quiero

Necesito decirte que te quiero, pero no, no es tan simple,

Es que te quiero ¿lo entiendes?, no sé pero creo que no llego,

Creo que no acierto a explicarte todo lo que siento,

Que cada letra que componen estas palabras no pueden contener todos los sentimientos.


Te quiero porque me haces sentir vivo

Te quiero porque me enseñas no solo a mirar, sino también a comprender

Te quiero porque siempre esperas de mí, porque no dejas que me duerma

Porque estimulas mis sentidos para estar siempre activo.


Te quiero porque te siento parte de mí, dentro de mí,

Te quiero porque mis lágrimas caen por tus mejillas

Porque tus sonrisas se dibujan en mis labios

Te quiero porque las estrellan se apartan a tu paso

Indicando el camino que debo seguir.


Te quiero porque eres fuerza y ternura,

Porque eres viento y marea, noche, madrugada y amanecer,

Te quiero porque iluminas la vida con tus ojos

Porque miras con la sencillez de tu profundo y complejo corazón,


Te quiero porque cuando no estás mi corazón se queda en los huesos

Mis venas se inundan de agua salada del mar muerto

Porque tu ausencia seca mi alma y me deja desnudo ante la oscuridad.


Te quiero ¿lo sabes?, ¿lo entiendes?, te amo con locura

Creo que no puedo explicarlo, siento que no me alcanzan las palabras

Y cuando más te quiero más siento el miedo de tu ausencia…


Te quiero mi vida y soy egoísta, lo sé, pero te quiero

Porque eres parte de mí y sin ti mi vista no tendría horizonte

Mi camino estaría inundado de lágrimas,

Porque sin ti, mi amor, sin ti dejaría de existir.


Sí mi amor te quiero pero siento que no encuentro las palabras,

Quien fuera poeta, quien fuera un dios poderoso para poder llegarte,

Tenerte, sentirte, olerte, palparte y simplemente amarte.

Hoy, una vez más necesito decirte que te quiero.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 18/07/209)

Negra sombra

Es el murmullo de los ríos, son los sonidos de las hojas,

es la sombra que siempre me acoge, me protege,

es la sombra que siempre me asombra.


Es la estela brillante del sol que deja solo una huella de penumbra

y cantando, riendo y llorando tu sombra negra me abraza

en el día, en la noche, refugiándome en la marea alta,

en la sombra negra que siempre me acoge

en la negra sombra que siempre me asombra.


Musitando los versos del poeta, cantando las plegarias en la madrugada,

en medio de los versos y las notas siempre me acoge con cálida frialdad

con la luna como testigo, la sombra que siempre me asombra.


Allá donde mire te encuentro y me acompañas en mi camino,

nunca me dejarás y me inundarás en el negro sabor de tus brazos,

en las sombras que protegen el amor verdadero que siento

de las luces envidiosas que tanto lo acechan.


Y me sumerjo en tus tinieblas, con mi corazón rasgado de dolor

y enamorado en lo más profundo de sus sombras,

en esas sombras en las que tú habitas, amor mío,

negras sombras que siempre me asombran.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 01/04/2009)

La cajita de tristeza

Abre despacio esta cajita de tristeza
y mira con atención en todo su interior
verás un bosque oscuro y entre la maleza
encontrarás envejecidos unos versos de amor.

Se marchitaron ya con el calor del verano
murieron entre las rosas deshojadas del camino
languidecen abandonados en un rellano,
sin fuerzas al no encontrar el que era su destino.

Nacieron con una esperanza, murieron con vileza,
por el desamor, el desaliento, por la desesperanza
cayeron como plomo derruido por la certeza
de poseer entre sus letras su dolorosa añoranza.

Y ahora que la abriste y viste sus contenidos
vuelve a cerrarla para conservar aquello que nos ha mostrado
deja que reposen sus poemas más sentidos
deja que las lágrimas humedezcan su rostro de enamorado.

(Publicado en “La Comunidad” bajo el nombre de Noah el 26/02/09)

Anhelo tu cuerpo

Siempre amanezco con los brazos cruzados, casi dormidos de tanto que abrazan la sombra de tu cuerpo, la ilusión de tu presencia mientras suspiro, porque te anhelo.

Hablar contigo, reír contigo, sentir tu respiración cuando duermes, cuando piensas o cuando te ausentas al oscuro mundo de tus fantasmas y recuerdos, porque te anhelo.

Nada hay como tus besos, como tus miradas y tus deseos, nada existe más inmenso que la voz dulce de tu corazón mientras acaricias mi pelo, porque te anhelo.

Y mientras tanto me sumerjo en el frondoso bosque de los recuerdos, con la luz entre las hojas que me anuncia tu espíritu entre los árboles, porque te anhelo.

Porque te quiero, te sueño, te hablo, te pienso, te escribo, te construyo y te recuerdo, porque te imagino, te veo, te siento, te amo, te necesito y te deseo… ¿por qué? porque te anhelo.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 06/02/2009)