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Es triste la clase política pero más triste aún es lo insensibilizados que estamos los ciudadanos ante los desmanes, corrupciones, abusos y demás vergüenzas de nuestros líderes políticos.

Doctor Montes del Hospital de Leganés

Me sobrecoge en especial y por poner un ejemplo cómo unos líderes con oscuros, turbios y egoístas intereses pueden desprestigiar, calumniar y al final despedir de su empleo a un Doctor, el Doctor Montes del hospital de Leganés.

Ha quedado probado que se le acusó aún a sabiendas que la acusación era falsa y que por lo tanto no había “asesinado” a 400 personas.

Un mediocre y prepotente como el Sr. Lamela, anterior consejero de Sanidad de la “lideresa” Esperanza Aguirre se propuso destruir la carrera de este Doctor y de su equipo y ahora ha quedado demostrado que ninguna acusación era cierta.

¿Dónde están las disculpas?, ¿dónde están las dimisiones?, ¿qué dicen ahora esos miserables como Losantos, Pedro J. Ramírez, José Luis Rodríguez, Cesar Vidal y otros que lo llamaron entre otras cosas Doctor Muerte o nazi?

Yo he vivido a muchísima menor escala lo que significa que te vilipendien, que te difamen con falsedades y calumnias y sé lo duro que es el daño personal, profesional y emocional que provoca y lo que cuesta rehacerse después de ser calumniado. Ya conocemos el dicho: “Calumnia que algo queda”.

Pues bien, la opinión social está anestesiada, parece como si el exceso de morfina estuviera inyectado en esta sociedad que mira esta noticia como un hecho más o menos interesante pero que no mueve ni un solo voto, ni una sola protesta, ni una mínima muestra de solidaridad. Los mismos que cometieron estas injusticias vuelven a ser votados como si nada hubiese pasado.

¡Qué pena!, parece que todo vale y los que difaman, poderosos e influyentes donde los haya pueden salir indemnes ante un hecho tan grave como este.

Me da la sensación que esos políticos corruptos nos tienen sedados con ingentes cantidades de mentiras y de obras públicas, casi al borde de la muerte, asesinando nuestro propia libertad de pensar.

(Publicado en “La Comunidad” del El País bajo el nombre de Noah el 23/06/2009)

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Todo el siglo XX de modernidad pasó sin que un negro pudiera llegar a lo más alto en el país más influyente de nuestros tiempos y ahora, en el año 2009, Barack Obama, con segundo nombre árabe “Hussein”, ha asumido la presidencia de los Estados Unidos en un hecho que tan solo 20 ó 30 años atrás resultaría inimaginable.

Barack Obama

¿Se acabó el racismo con este hecho indudablemente histórico?, todos sabemos que no, además no nos engañemos, el origen del racismo es complicado ya que no solo viene por razones étnicas sino también por cuestiones económicas e incluso religiosas y cuando de los dioses más peligrosos hablamos(deidades divinas y económicas) ¡peligro!, difícil solución tiene el problema.

En el mundo sigue habiendo racismo, el mundo de los derechos civiles continúa siendo pisoteado por razón de raza, en el mundo se sigue discriminando por el color de la piel. Obama no es sino un granito más a la contribución a la igualdad, un granito quizás más notable e influyente que puede ayudar a una igualdad más real en un futuro, pero ¿cuánto nos queda? me temo que mucho.

Una antigua compañera de trabajo de lo que se suele decir en este país “de buena familia” me decía que tenía que buscar a una persona para que se quedara con su niño mientras ella trabajaba como Directora en una empresa. Me dijo: “a ver si encuentro alguna rumana o algo de “eso”…”, ¿Eso?, ni que estuviéramos hablando de un jarrón.

La frasecita me dejó helado. Inocente como parece dejaba traslucir ese tinte de superioridad y de desprecio a algunos pueblos que por razones económicas los consideramos inferiores. Y es que ya no hablamos de racismo en el sentido más propio de la expresión, no es simplemente una cuestión étnica, estamos llegando a la xenofobia donde el color no importa, solo importa que eres extranjero.

¡Cuánto nos queda para superar el racismo latente en la sociedad!.


Veamos qué puede hacer Obama por dar un empujón en favor de la igualdad de las razas, tenemos que entender que ya no es cuestión de piel, que el dinero, por desgracia, manda mucho y mueve demasiados intereses y que siempre habrá desigualdad, trato discriminatorio, en definitiva, siempre habrá racismo mientras no consigamos que se igualen los países desde el punto de vista económico y social.

Xenofobia y discriminación

Nos queda ¡tela marinera! pero bueno, ¡quién nos iba a decir hace tan solo diez años que un negro llegaría a ser presidente de los Estados Unidos!, y eso que para algún “perdonavidas” expresidente del gobierno español, Obama es simplemente un exotismo que traerá graves consecuencias… ¡qué fuerte!, si eso no es racismo no sé entonces cómo llamarlo.

En cualquier caso mal andamos cuando en nuestro país por cuestiones políticas y de sesgo puramente religioso extremo se intenta boicotear una asignatura como “Educación para la ciudadanía”. Es decir, enseñar a nuestros hijos que existe la diferencia, la peculiaridad, esto es, que existen OTROS distintos a la mayoría parece resultar peligroso y en nuestro país esta idea no la ven mal más de diez millones de votantes. Se confirma que aún en el siglo XXI nos queda mucho por avanzar.


(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 19/06/2009)

Si la tauromaquia es arte, el canibalismo es gastronomía. Si torturar la vida de un animal es una fiesta, Guantánamo era un hotel de afortunados turistas en el caribe.

Dejándonos de ironías y de frases más o menos graciosas me gustaría contestar desde el cariño (en ocasiones cuesta ser cariñoso) pero con rotundidad a aquellos que defienden y/o justifican las corridas de toros. Es evidente que lo que ocurre en las plazas de toros no es un hecho intranscendente, cuando “torea” un torero al que algunos llaman “maestro” porque en su virtud está torturar con ¿elegancia? a un ser vivo, que siente y padece como cualquier ser humano por mucha condición animal que queramos ver se produce una terrible tortura.

EL ARTE NO ES DESTRUCCIÓN

Llamar a esto ‘arte’ es equiparar la tortura con las Meninas de Velázquez o la novena sinfonía de Beethoven, sólo por poner algún ejemplo. Me pregunto ¿qué es el arte?, hay multitud de definiciones y de puntos de vista al respecto, algunos tan absurdos como los que consideran lidiar un toro como arte. Probablemente todos coincidamos que el arte, esencialmente, construye, crea, provoca sensaciones y emociones positivas, nos hace especialmente sentirnos vivos ante la belleza, la genialidad y la originalidad. ¿Qué hay de creación, de belleza, de genialidad, de originalidad en la TORTURA de un ser vivo? ¿Podemos ver arte en la tortura, en el sufrimiento que lleva a la muerte? Es escandaloso e indigno del ser humano que algo así se considere arte.

Y ¿qué decimos de ese magnífico y demoledor argumento que expone que las corridas de toros son o forman parte de nuestra tradición española? ¿Desde cuándo las apologías a la violencia, a la destrucción de la vida y a la tortura son dignas de perpetuación histórica? Durante siglos la esclavitud fue una práctica continuada que se consideraba como lógica y tradicional pero ¿hay alguien que se atreva a decir que debe mantenerse porque es parte de la historia más ancestral del ser humano? Pongamos otro ejemplo, llevamos muchas décadas oyendo como en otras culturas, por tradición, se produce lo que conocemos como “ablación” femenina. ¿Por qué luchar contra esa práctica que se encuentra sustentada por siglos de cultura y tradición? y no digamos si alguien intenta justificar que las mujeres no deberían votar puesto que tradicionalmente no lo hacían, debido a la cultura históricamente machista que ha dominado nuestro mundo conocido durante siglos. Afortunadamente el ser humano ha “evolucionado”, ha luchado y todavía lucha contra esas barbaries que difaman la naturaleza humana. ¿Deberíamos cambiar de punto de vista solo porque hablamos de un animal? Las tradiciones deberían ser un soporte de lo que nos define como seres humanos, deberían ser un soporte del mundo justo que queremos construir, deberían ofrecer una expectativa de lo que esperamos para nuestro mundo en el futuro. ¿Vamos a cimentar nuestro futuro en la tortura de animales para recreo? ¿En qué hemos avanzado como sociedad con respecto al tiempo, por ejemplo, del imperio romano? También era una tradición de muchos años arrojar una cabra desde un campanario y sin embargo se prohibió por razones tan obvias que no merece la pena seguir explicando. ¿Qué diferencia hay con la brutalidad de una corrida de toros?

No hay "arte" en la TORTURA

Algunos afirman que el toro no sufre. No cabe duda que hay gente ‘pa tó’ y gente que ’sabe de tó! aunque no tenga ni p… idea de nada. Pues bien, ¿sabías que la piel del toro es tan sensible que cuando una mosca se posa en su lomo lo percibe e intenta espantarla? Pero analicemos algunos aspectos de la lidia, por ejemplo, la pica o puya con la que pincha el picador al toro está concebida con una punta de acero de unos 14 CMS. de largo que debería penetrar un máximo de 3 pero en la práctica los picadores la hunden hasta casi los 10 CMS. para perforar el pulmón, provocar hemorragias y limitar la capacidad de lucha del toro, y luego dicen que es una lucha en igualdad de condiciones entre el hombre y el animal ¡qué hipocresía!. Y si no qué decir de las banderillas, afilados arpones de 7 CMS. que son clavadas en un número no inferior a cuatro, dentro de las heridas del puyazo. Imagínate, tienes una herida y en lugar de vendarla te la retuercen un poco más o te pinchan en ella por cuestión de ¿arte?, ¿nobleza taurina?. Pues bien, estos arpones actúan como palanca a cada movimiento del toro, horadando y desgarrando los músculos del cuello. ¿Sabías que cuando el valiente torero se arrima al toro no es por ese pretendido “amor al arte” o por “torero valiente”, sino con el objetivo de rozarse con las banderillas para que se acentúe el efecto palanca y así aumentar la hemorragia del toro? Hablemos ahora del conocidísimo arte de “entrar a matar”. El torero debe intentar clavarle la espada entre las vértebras del cuello para llegar al corazón y fulminarle pero esto no ocurre casi nunca por eso hay que recurrir a la “tristemente famosa puntilla” que consiste en un puñal corto destinado a seccionar la médula espinal lo cual está concebido para acabar, ¡qué grandeza! con el sufrimiento animal. Pues tampoco ocurre, la mayoría de las veces que vemos cómo el toro es arrastrado por los caballos fuera del coso sigue viviendo y sufriendo. ¿Sabías que varios veterinarios han denunciado que además de las lesiones múltiples recibidas durante la lidia el toro padece de secretas manipulaciones previas destinadas a envalentonar a los mansos (aguarrás en las pezuñas, alfileres en los genitales, pequeñas descargas eléctricas, etc.) o debilitar a los excesivamente bravos (purgas con sulfato de sosa, sulfato paralizante en los ojos, algodón en la garganta, etc.) ¿Esto es arte? Además de una vergüenza nacional es una estafa.

Es tristemente gracioso que aún hoy, en el siglo XXI afirmemos que las corridas de toros son un “hecho diferenciador” con respecto a otras culturas. ¡Estupendo!, el trato a la mujer en la ‘cultura’ árabe ¿también es un hecho diferenciador? ¿Lo aceptamos?. Si estas cosas nos definen como personas y definen nuestra cultura yo me borro, yo protesto, yo no quiero que me identifiquen con la barbarie de la tortura y muerte injustificada de un ser vivo. Por favor, en España ya hay más cosas, más importantes, más y mejor identificativas de nuestra cultura que las aborrecibles tradiciones sangrientas con animales. ¡Ya está bien de bromear con la España profunda! Cuando nos interesa (me refiero a la sociedad en general), bien que la damos de palos, nos burlamos de ella como si nosotros fuéramos de otra generación superior, pero cuando nos tocan el estómago o el dinero bien que la defendemos o simplemente miramos a otro lado.

Según afirman algunos el ‘maltrato a los animales no es razón suficiente para su prohibición’. No, si ahora resulta que como la prostitución es el oficio más antiguo del mundo y algunas lo hacen porque quieren ganar mucho dinero, debemos justificar la explotación sexual de mujeres que por desesperación, incultura, etc. terminan en redes de prostitución. Podríamos decir que no es razón suficiente para prohibirla porque al menos las personas que lo hacen pueden comer.

Atención al argumento: ‘si las prohibimos (las corridas de toros) luego vendrán diciendo que si maltratamos a los cerdos en el matadero, a los pollos en los criaderos o a las terneras en los lugares creados para tal fin……. y qué será de nuestros chuletones, de las ricas costillitas, del jamón, etc.’.

La última afirmación es muy interesante, expresa: ’son animales que se crían para matarlos’…. ¡exacto!, para matarlos ¿por qué? porque sirven de alimento al ser humano, pero, repitamos la idea, es muy sencilla: ‘para matarlos’, ¿dónde entra aquí la idea de la tortura? Matar para comer no implica torturar, matar no implica que se reúnan veinte mil personas para recrearse y regodearse en el dolor y sufrimiento de un ser vivo que sabe que está siendo torturado sin saber por qué. El hombre, desde sus orígenes, siempre ha cazado para sobrevivir, para alimentarse y como criatura más inteligente (muchas veces cuesta creerlo) se ha impuesto al resto de criaturas llegando a la cima de lo que se conoce como pirámide alimenticia, no obstante el origen de comer a otros animales no nació con la idea de la tortura. Ningún animal, cuando mata, previamente tortura, su único objetivo es alimentarse. El hombre lo hacía así al principio de los tiempos y ahora, aún en lo que llamamos era moderna, seguimos haciendo de la tortura a un animal un espectáculo, una fiesta, un acontecimiento nacional.

Me voy a poner en plan Dr. House: yo también estoy en contra de prohibir nada, que cada cual haga de su capa un sayo. Si no afecta a mis derechos y libertades cada quien es muy libre de hacer lo que le plazca, por eso, si nos gusta despellejar vivo a un animal para que sea más fácil de tratar su piel y utilizarla para vestir, pues hagámoslo, y si no me gusta pues no miro. ¡En fin!, ¡qué fuerte!, ¡qué pena! ¡Qué escándalo!, ¿qué tendrá que ver el hecho de prohibir con el respeto a la vida?, sí, el respeto a la vida incluso de los animales que puedan servirnos de alimento. Vuelvo a puntualizar por si no queda claro, no estamos hablando de no matar animales para alimentarnos, estamos hablando de NO TORTURAR animales, de no hacer del sufrimiento, del dolor y de la tortura un espectáculo. Me parecen muy cínicas las posturas que argumentan que es contradictorio y falso defender la dignidad de la vida de los animales cuando nos los comemos. La broma de” hola señora vaca, que yo la aprecio mucho pero si no le importa voy a matarla porque el solomillo está para comérselo…”. El comentario queda gracioso pero me pregunto ¿justificamos la tortura por el mero hecho de que luego nos lo comemos?. Mezclar los temas para defender o minimizar las corridas de toros me parece poco inteligente y distorsionan el fondo de la cuestión.

Este tema, me temo, está por encima del dinero, por encima de esos poderes fácticos que intentan mantener esta “vergüenza” nacional como parte de nuestra historia presente, me temo que depende del grado de concienciación e implicación que las personas mostremos y respecto a esto, tengo buenas noticias, casi un 70% de los españoles desaprueban las corridas de toros y más de un 80% no ha pisado nunca una plaza de toros para ver una lidia. ¿Todavía alguno se atreve a afirmar que forma parte de nuestra tradición o de nuestra más profunda idiosincrasia?

NO a la tortura animal

Desde mi punto de vista, mi postura ante este tema no pretende ser bandera de nada y menos de nadie, ni pretende ser un adalid o dechado de virtudes en la defensa de este argumento, pero qué menos que llamemos a las cosas por su nombre, qué menos que califiquemos las cosas horribles del mundo como tales. Es cierto que a veces poco o nada podemos hacer a nivel individual, es también cierto que hay tantos problemas en el mundo más importantes y más graves que este, pero no justifica que trivialicemos el tema o miremos a otro lado con la indiferencia, por cierto, más contraria a la tradición más pura e histórica del hombre: la revolución.

Nuestra historia se caracteriza por la rebelión constante contra usos y costumbres que atentaban contra la justicia, la vida, el buen gusto, la equidad, etc. No concibo un mundo que no luche contra el hambre, contra las guerras, contra la injusticia social solo por el mero hecho que son cosas que hemos tenido siempre. Nadie las considera por lo tanto una tradición, más bien es un lastre del que no conseguimos librarnos pero no por ello lo aceptamos ni dejamos de gritar, aunque sea interiormente, en contra de cosas así.

Pero no solo nuestra actitud ante los grandes problemas definen a los seres humanos, también las pequeñas cosas, el cómo tratamos nuestro entorno, cómo utilizamos el planeta en el que vivimos definen a las personas y a las sociedades. Quisiera hacer mía la frase de Gandhi sobre el tratamiento que hacen los seres humanos con respecto a los animales: “Un país, una civilización se pueden juzgar por la forma en que tratan a sus animales.” No creo que nadie pueda negar que este hombre fuera un luchador activo por los derechos y libertades de los seres humanos, pues bien, no dejaba en el olvido el trato a los animales. Si un país, una sociedad, justifica las corridas de toros me temo que se define por sí sola. A veces pasivamente y otras activamente milito contra la barbarie y la tortura contra cualquier forma de vida.

La verdad al desnudo

NO A LAS CORRIDAS DE TOROS.

Una foca bebé, objeto de deseo asesino

En el nombre de la civilización, de la raza superior capaz de crear obras maravillosas en la música, en la pintura, en la arquitectura, en la ciencia, en los avances de integración social, en la convivencia entre personas de distintas razas, sexo, religión, y así tantos y tantos logros dignos de destacar aún a comienzos del siglo que nos ha tocado vivir somos capaces de cometer actos tan horribles como la matanza cruel y terriblemente dolorosa de las focas. En estos días se van a sacrificar a más de 300.000 focas por un estúpido, ruin y miserable negocio de venta de pieles y poco más. Ni siquiera es para alimentar a otros seres vivos, es fundamentalmente para “adornarlos”. ¿No es esto una vergüenza?, ¿Puede un ser humano que se precie cometer tan cruel matanza a animales indefensos y por estos motivos?

Matanza cruel de focas bebé

La convivencia es la base de nuestra propia supervivencia. No obstante me pregunto que si por razones religiosas, políticas, económicas, sociales, étnicas, etc. somos capaces de matar a nuestro vecino ¿qué esperanza puede quedarles a las focas que están siendo masacradas ?, ¿qué pueden esperar los galgos que son asesinados en Toledo por que se “vician” en el noble arte de la caza cuando sobrepasan los dos años?, ¿qué puede esperar el lobo si prima más la urbanización y el dinero fácil que mantener un hábitat de convivencia con todos los seres vivos? Y así tantas y tantas especies que están en peligro de extinción por culpa de la mal llamada “especie superior”. Tendríamos que comenzar por aquí ¿no nos parece? Si respetáramos la vida y esta fuera considerada como la máxima propiedad de cualquier ser vivo, humano o animal, entonces el mundo sería muy diferente.

Matanza cruel de focas

Cuando leo las noticias y veo la masacre de focas bebé, es decir, menores de un año, que mueren por un estúpido comercio, por unas babosas señoras o señores que se ven elegantes por ponerse la piel de un hermoso animal cuyo único delito es ser precisamente eso, hermoso, se me abren las carnes y me lleno de decepción por pertenecer a lo que llamamos raza superior. Una hermosa piel que se utiliza para tapar las miserias y vergüenzas de aquellos que las compran.

En realidad ante tanta matanza de seres indefensos, humanos o animales es fácil dudar de la capacidad del ser humano para iluminar las sombras que se ciernen sobre el futuro de la humanidad.

¿Podemos hacer algo?, claro que sí, podemos evitar comprar artículos que se deriven de esta matanza y otras matanzas, podemos hablar a los demás de nuestro convencimiento y si tenemos hijos podemos enseñarles lo hermoso que son los animales, que comer su carne para nuestra alimentación no justifica actos tan terribles y tan comerciales como el que da pie a este comentario. Podemos y debemos gritar alto y claro que la vida es un valor sobre el que nadie puede decidir.

Espero que algún día realmente seamos superiores porque nuestro intelecto esté muy por encima de la capacidad de destruir o de someter a otras especies. Creo que si seguimos gritando, cada vez se nos oirá más. Mi desprecio para los que desprecian la vida de otro ser vivo, mi admiración para aquellos que arriesgan su seguridad, sus carreras, su comodidad por un principio que supera a todos: EL RESPETO A LA VIDA.

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 15/03/2009)

Galgo ahorcado en España

Como sociedad tenemos mucho en lo que mejorar. Imagino que ahora con la feroz crisis que nos aplasta es más difícil preocuparse por los seres que no pueden hablar, que no razonan como los humanos pero que sienten tanto o más que cualquier ser humano. No encuentro motivo para no hablar de ellos y no encuentro motivos para no denunciar el maltrato y la vejación a la que se ven sometidos en nuestro País, sí, en nuestra España profunda que de profunda tiene mucho por comportamientos tan indignos y vejatorios como muestran las fotos de este post.

Las consecuencias del maltrato

Afortunadamente hay personas muy concienciadas con los derechos de las personas que no olvidan los derechos más elementales de todos los seres vivos, los animales.

En España se tortura a los Galgos por el simple hecho de no servir para la caza. No basta con abandonarlos lo que de por sí es ya un acto despreciable, además los cazadores de zonas como Madrid, Toledo, y otras zonas de La Mancha, los abandonan ahorcados por el cuello pero dejando que puedan apoyar las puntas de las patas traseras para que la muerte sea más lenta, para que el dolor sea más terrible.

No voy a entrar en más detalles porque ya hay muchas entidades denunciando sobradamente estos hechos, solo quería que en mi blog no faltara algo en lo que creo.

He tenido la ocasión de ver de cerca cómo actúan algunas asociaciones las cuales funcionan por el empuje y resolución de una o pocas personas, son admirables pero también es cierto que suelen estar muy solas. Hay una protectora en Madrid que trabaja especialmente con los Galgos y ha conseguido grandes logros como “exportar”, sí, enviar a estos animales a distintos países de Europa (Bélgica, Alemania, etc.) donde son adoptados y tratados dignamente, esta asociación se llama “Galgos sin Fronteras” y no es la única pero para muestra bien vale un botón.

Quiero acabar con esta imagen, parece como si su mirada lo quisiera decir todo… DENUNCIA

La Mirada dulce de un Galgo

(Publicado en “La Comunidad” de El País bajo el nombre de Noah el 23/02/09)

¿Por qué tengo que vivir si no quiero? ¿Soy dueño de mi vida o es más bien el estado quien debe regularlo? ¿Debería ser la Iglesia incluso aunque no fuera creyente?

Cuestiones peliagudas de transfondo legal, humano, social y religioso que desde luego ofrecen tantas posiciones casi como personas hay en el mundo.

Eluana Anglaro

Recientemente se trata en la prensa el debate que hay abierto en Italia por lo que algunos llaman “dejar morir” de la italiana Eluana Englaro que por fin y para su fortuna y la de su familia ya descansa en paz. Esta mujer italiana llevaba la friolera de 17 años en estado vegetativo por lo que la cuestión del derecho a morir voluntario no se presentaba tal cual en este caso ya que ella no estaba consciente para siquiera autorizar su muerte, aunque es más que discutible calificar como “vida” lo que esta persona estaba padeciendo.


En este caso los “veladores” de la moralidad mundial, El Vaticano, (“Sancho, con la Iglesia hemos topado”) han puesto el grito en el cielo indicando que sería cuanto menos un asesinato en toda regla dejar morir a esta persona. Utilizan con una lengua larga y fácil términos tan estrictamente definidos en nuestro diccionario como asesinato, homicidio, aberración, abominación, etc.

Ayer en televisión en uno de estos programas ‘anticulturales’ (no se me ocurre otro término que los defina mejor) se estaba entrevistando a un personaje del famoseo, Octavio Acebes, un señor que se ha dedicado toda la vida a decir que puede predecir el futuro. Este señor padece de una enfermedad degenerativa incurable y habló de su suicidio como algo que él considera posible como decisión para no sufrir las consecuencias de esta enfermedad. Os preguntaréis ¿cómo lo viste si estos programas los consideras anticulturales?, muy sencillo, por casualidad, porque al ir cambiando de canal vi la palabra suicidio y este asunto siempre me parece interesante no tanto por el morbo sino por el hecho de determinar qué puede llevar a una persona a tan desgarradora decisión.

La actitud de este señor me pareció admirablemente tranquila, serena, muy consciente de que cuando llegara el momento él y solo él sabría qué tendría que hacer con su vida. Aceptó de buen grado todos los reproches que le hicieron, reproches del calibre como “egoísta”, “cobarde”, etc. Y yo quisiera preguntar ¿se puede llamar egoísta a una persona que no quiere sufrir ni hacer sufrir a los suyos?, ¿cómo tenemos la osadía de llamar a esto cobardía? El derecho a la vida como el derecho a la muerte sobre todo cuando nos referimos a una muerte digna debe ser un derecho inalienable para todo ser humano.

Aquí, por mucho que le duela esto a algunos, Dios no pinta nada, al menos para los no creyentes.

Por esta razón en este asunto tan íntimo e individual no hay Dios que valga, ni curas, ni monjas ni adalides de la moralidad religiosa que tanto ha dominado al mundo y sobre todo a nuestro país, salvo la honrosa y respetable excepción del creyente, porque al fin y al cabo se trata de que cada uno con su vida “haga de su capa un sayo”.

Los que tanto critican el hecho de que una persona en “pleno uso de sus facultades” decida morir dignamente son los que tanto defienden las guerras sin sentido y por intereses económicos en donde las muertes que se producen no tienen nada de dignas ni de puras. La mayoría de los que mueren por no decir todos NO ELIGEN CUÁNDO NI COMO MUEREN y eso que en los ejércitos hay capellanes bendiciendo las armas.

Los que hablan de asesinato porque una persona decida sobre su vida y su muerte son aquellos que durante siglos quemaron vivos a personajes que defendieron sus creencias e ideales.

Los que hablan que la vida es sagrada se sienten orgullosos de ver a sus hijos pegando tiros contra desconocidos en cualquier lugar del mundo que no sea su propio país.

Los que hablan de moralidad y derecho a la vida niegan la justicia social por la que millones de personas mueren de hambre y sed o de enfermedades propias de la desnutrición y todo para que un mundo capitalista pueda vivir a todo tren y seguir explotando a seres humanos (millones por cierto) en el mundo.

Es curioso que las leyes tengan tanto miedo a legislar al respecto. La eutanasia está prohibida y punto, no se hable más y no es de recibo que en el siglo XXI aún no hayamos superado esas cadenas de incultura religiosa que tanto daño han hecho a la sociedad.

Aquí no se trata de animar a la gente a que se quite la vida a las primeras de cambio y el que piense esto es que no ha entendido este artículo o simplemente no lo quiere entender, se trata que las personas tienen derecho a elegir si quieren vivir o morir y nadie puede juzgarlas por esto.

Nuestra misión como sociedad es hacer todo lo posible porque las personas no lleguemos a esta conclusión, debemos dar todos los medios sanitarios para que lo que ahora es una enfermedad incurable, dolorosa y degenerativa deje de serlo quizás en un futuro, pero no somos dueños de la vida de nadie, solo de la nuestra. Entonces ¿por qué miramos con desprecio a aquellos que deciden acabar con su vida antes de sufrir y hacer sufrir?

Eluana Englaro ya ni siquiera era consciente de esto, mantenerla con vida era algo que dependía de su familia y de sus creencias pero con todo el dolor que me causa ver una vida abocada a la más absoluta inactividad, me pregunto ¿eso es vivir o más bien eso es morir todos los días viviendo?

Vivir para muchas personas es poder ejercer unas mínimas actividades que a las personas nos hacen sentirnos precisamente vivos. Estar muerto en vida es una tortura.

Dejemos los prejuicios personales a un lado y respetemos la libertad individual de los seres humanos a elegir sobre su derecho a morir dignamente.

Eluana ¡descansa en paz!