Esta canción tiene casi veinte años (¡uy! parece que voy a cantar “Libre” de Nino Bravo), pero no, no es mi intención. Hoy me apetecía poner una canción que estuvo presente en mi Blog de La Comunidad.

Es una canción que habla del desamor, de brasas que se apagan, de la apatía y la rutina que comienzan a dominar una relación, una en la que ya no se consigue provocar sonrisas en la persona que comparte nuestra vida, donde compartir se ha convertido en un acto reflejo, donde el corazón ya no late, solo sobrevive. Una preciosa canción de Joaquín Sabina, de su disco “Fisica y Química”, nada menos que del año 1992, (¡cómo corre el jodido tiempo!) y cuyo título es “Amor se llama el juego”.


Amor se llama el juego (Joaquin Sabina/1992)

Hace demasiados meses
que mis payasadas no provocan tus
ganas de reir.
no es que ya no me intereses
pero el tiempo de los besos y el sudor
es la hora de dormir.


Duele verte removiendo
la cajita de cenizas que el placer
tras de si dejó,
mal y tarde estoy cumpliendo
la palabra que te dí cuando juré
escribirte una canción.


Un dios triste y envidioso
nos castigó
por trepar juntos al árbol
y atracarnos con la flor de la pasión
por probar aquel sabor.


El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez más rotos
y cada vez más tú
y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.


Ni inocentes ni culpables
corazones que desbroza el temporal,
carnes de cañón.
no soy yo, ni tú, ni nadie,
son los dedos miserables que le dan
cuerda a mi reloj.


Y no hay lágrimas
que valgan para volver
a meternos en el coche
donde aquella noche en pleno carnaval
te empecé a desnudar.


El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez más rotos
y cada vez más tú
y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.

Anuncios