Para definir el amor harían faltan algo más que las neuronas de un simple aficionado a expresar sus sentimientos. Sí, digo bien, aficionado, que profesional es algo muy serio y no tanto por cobrar dinero sino por hacerlo bien dentro de los cánones establecidos o si no es dentro de lo cánones creando nuevas tendencias y en mi caso, ni lo uno ni lo otro.

El amor nace entre los sueños de la razón y de lo inexplicable, nunca se puede argumentar aunque uno siempre busque razones para ello. El amor es una locura dentro de la sensatez, es la fuerza que impulsa la actividad de millones de corazones que se volverían erráticos y errantes si no tuvieran la posibilidad de dar amor y recibir amor.

El amor es altruista, humilde, sencillo pero a la vez el amor se convierte en fuego y egoísmo y cuántas veces en complicado e intrincado laberinto de pasiones y anhelos ante las muestras a veces contradictorias de su esencia.

Cuando anhelamos el amor queremos que esté para nosotros siempre que lo necesitamos porque si no estuviera entenderíamos que entonces algo falla y diríamos que no es amor, pero el amor está más allá de lo que a veces sabemos mostrar y por eso encuentras que el amor aunque duerma no desaparece, aunque mire al cielo no pierde nunca de vista la razón de su existencia.

Nunca supe definir el amor pero es que cuando lo intenté me dí cuenta que fui un pretencioso soñador y quizás también soberbio por sobreestimar mi capacidad para definirlo, para siquiera contenerlo con palabras. Y ahora que reflexiono nuevamente sobre el amor vuelvo a la misma conclusión que he sentido siempre, que el amor no se define, que no está contenido en las palabras, que los poetas son simples carteros de mensajes interminables que fracasan en el intento de lograr su objetivo ahogándose en la orilla de la utopía, que el amor no se explica, que el amor simplemente se siente, se padece como una enfermedad aguda con aspiraciones a ser crónica y que cuando nos agarra fuerte en el corazón, no queremos ni médico ni medicinas ni remedio que nos saque del sueño imposible de la locura…la locura del amor.

Amor, amor, amor y solo amor, cuatro letras lo sostienen, con solo una palabra le alcanza y con toda seguridad, es más que suficiente.

(Publicado en “La Comunidad de El País bajo el nombre de Noah el 24/03/2009)

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